
Madrid se prepara para la candidatura a los juegos olímpicos de -verano- 2016 y, visto lo visto, todos podemos dar gracias a que no opte también a las de invierno de no sé qué año... porque... mira que somos paletos, coño! y yo la primera, por eso puedo hablar con conocimiento de causa y después de quedarme perpleja al comprobar que esta ciudad se convirtió en una ratonera por culpa de unos cuantos -que para tanto no fue- copos de nieve....
Cuatrocientos kilómetros de atascos, que se dice pronto -sé de gente que estuvo atrapada en su coche durante más de cinco horas-, un aeropuerto internacional cerrado, absentismo laboral, vehículos empotrados en las medianas o abandonados en las cunetas, y todo, todo, por culpa de una capa de nieve de unos cinco ó seis centímetros.... ¡en plena ciudad! (y es de chiste ver cómo ahora los altos cargos se gastan las de Pilatos y dicen aquello de... "que yo no he sido, que ha sido él!", jajaja, cobardes acusicas!). Y que en realidad la cosa no ha tenido mayor importancia, pero da qué pensar porque... ¿¿¿y si la hubiese tenido???? jo, qué cangui, "atrapados como chinchesss".
Vamos, que como diría Jezulín: im-prezionante!
Y que ayer -el día después- las temperaturas aún seguían siendo bajitas, lo que ayudó a que la blancura se conservara, más o menos bien, en los pocos lugares que no habían sido pisoteados. Y que por la tarde disfruté haciendo algunas fotitos.
Y... ahora viene lo mejor.... que me llamó mi hermana "descojhonaíta" de risa porque estaba viendo a sus vecinos, tres familias de esas "superss", rebozándose por la nieve del parque, con sus hijos, sus "TRINEOS", y.... vestidos -todos- con traje y botas de esquí (jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajaaaaaaaaa).
Y que éso también es surrealismo ¡¡puro y en vena!!.
(El agua de la fuente)
(El flipao de mi perro)