Estoy empezando a tomármelo como una deuda, y a mí no me gusta deber...así pues...
(Va por Sinda y por Bárbara -que sin estar, estuvieron-)
La noche salió fresquita y el día... saturado de gentes.
Se notaba a la legua que el cantante del teatro (A.P.) merecería la pena, pero habló más de la cuenta (para mi gusto, lo siento...) y a paso lento describió hasta lo que parecía no tener fin... y la cena con retraso, claro, hasta hacernos perder al bracito del gitano tocando la guitarrita, con una pinta estupenda, y al Jesús del Gran Poder -quien nos dedicó una canción que casi no se escuchaba desde el fondo de nuestra cueva -vocerío, desorden, algarabía... A callar!! -dijo Isabel- y todos refunfuñaron...- Manolo a mi droite, Mayoral a mi gauche... y yo... aún sin centrarme. El cumpleaños...feliz, eso sí, ése sí se escuchó para Arturo...lo escuchó hasta harturarse con una velita y todo.
Varias horas antes, poquitas para mi gusto, llegué a la gran ciudad, grande donde las haya por la cosa de sus gentes, y me recibieron "tal para cual" usea, Marina, una pequeña brujilla con visos de hadita buena y un Cuarentipico con más pico que cuarenti... que me achucharon, besaron, miraron y acompañaron hasta el hotel del PEDETE -con un olor exquisito-, y subiditos al coche marino-rojo-clavel ¡y un clavel! ellos lanzaron sus risas, con un puntito "Matrimoniadas-sesión continua" que a mí me hacía morir, de risa, aunque yo muriera pa dentro -que morir siempre es cosa de uno y una, a veces, muere como le da la gana... ;) - ¿y yo.. qué hice ante tannnnta dulzura y atención? pues echarles de la habitación!! -y ahora vuelvo a morirme, pero de vergüenza... pardon! excusez-moi, please, chiquitines míos, risueños, ojitos lindos -simpáticos a rabiar!!- y es que sentí necesidad de evacuar...y comencé por vosotros -jijiji-) Gracias, de corazón.
De mi Adu, a la que ya conocía, me quedo con una imagen -cierro los ojos y miro...la veo...- subiendo por una calle, inclinada, solitaria -la calle-, cansada, fatigosa -ella- pero llegando al final... al final de toda cuesta... va y te lanza una sonrisa que alumbra toda su cara. Qué guapa se pone cuando sonríe después de un tramo largo (de andadura, de silencio...de qué sé yo...). Y su voz, la voz de Adu mola -y mucho- porque tiene un tonito dulce, sereno, sosegado, pero que avanza a paso firme y para, de golpe y sopetón, después de alguna afirmación... y es que nuestra Adu también es cañera y si algo le va, o no le va... va y lo dice! y sin tapujos!
Y ahora vuelvo a la noche, cuando el teatro estaba en silencio y los oídos apuntaban al frente... Llego tarde, como siempre, asiento mis posaderas y...., bueno, mejor lo dejo aquí y sigo en otro momento, que me duele un montón la cabezota en el kilómetro setenta y tres y ya no tengo ganas de más....
Sorry!!